
Un año después de ser galardonada como mejor película de la sección «Un certain regard» del 75º Festival de Cannes, «Godland» llega a la cartelera española.
Ambientada a finales del siglo XIX, en «Godland», un joven sacerdote danés viaja a los confines islandeses con el objetivo de construir una iglesia y fotografiar a sus habitantes. Sin embargo, mientras se adentra en el terreno, se sume en la tentación y el pecado.

Tras dirigir cintas con tan buena recepción crítica como «Un blanco, blanco día», Palmason ha mantenido su característico estilo en «Godland», su nueva película, que además de recibir premio en Cannes también tuvo su reconocimiento en los Premios del Cine Europeo, donde Elliott Crosset Hove recibió la nominación como mejor actor protagonista.
En esta ocasión, Palmason ha optado por rodar «Godland» en formato 4/3, similar al del daguerrotipo de la época, lo que inmediatamente sitúa al espectador en este viaje al pasado y le provoca visionar su metraje como una auténtica sucesión de fotografías. El arrebatador paisaje islandés es fundamental tanto por su aportación a la trama de la cinta, al retratar su crudeza, como por su deslumbrante belleza.

Si bien la fotografía y los diversos aspectos técnicos de la cinta tienen la cualidad de cautivar y conmocionar al espectador, el pausado ritmo del metraje es capaz de sacarle de ese estado inmersivo. La narración avanza aletargadamente y los personajes que rodean al interesante protagonista, muy bien interpretado por Elliott Crosset Hove, no están tan bien dibujados, por lo que resulta difícil empatizar con ellos y entender sus acciones en muchas ocasiones.
El visionado de la cinta resulta toda una experiencia audiovisual pese a que su guion no juegue a favor de obra. El continente devora al contenido, pero es imposible despegar los ojos de la pantalla y no alabar las virtudes cinematográficas del film.

Valoración:
