
En mi tercera crónica del festival reseñaré “El amor de Andrea”, “Teresa”, “Desconocidos” y “Samsara” de la Sección Oficial, así como “Gasoline Rainbow” de Punto de Encuentro.
SECCIÓN OFICIAL

El amor de Andrea – Manuel Martín Cuenca – España
Dos años después de «La hija», Manuel Martín Cuenca, uno de los autores más interesantes del panorama cinematográfico patrio, presenta su nueva película dentro del marco de la Sección Original a concurso de la 68ª Seminci. En esta ocasión, da un giro humanista a su tradicional estilo y deja de lado la oscuridad a la que acostumbran sus obras para tocar un tema más social, como las consecuencias familiares de una separación, desde la perspectiva de los hijos que padecen un posterior abandono.

En «El amor de Andrea» una chica de quince años quiere recuperar el amor de su padre, desaparecido de la vida de sus hijos desde que se divorció y rehizo su vida. Ella recuerda a un padre cariñoso y cercano, por lo que no es capaz de entender su indiferencia. Por ello, pese al rechazo frontal de su madre, se embarca junto a sus pequeños hermanos en el objetivo de conseguir de nuevo una relación con su padre.
La cinta de Martín Cuenca nos recuerda cómo puede afectar un divorcio a los hijos y que ellos deberían ser lo más importante para sus padres y no sus afrentas personales. Más allá de eso y de sus buenas intenciones, la película hace irreconocible el estilo habitual de su director, su firma como autor. Cambiar de registro no tiene por qué ser negativo, pero lo cierto es que «El amor de Andrea» en su afán de ser tierna, resulta un tanto naif y cinematográficamente no pasa de correcta.

Eso no quiere decir que estemos ante una mala película. Su trama está perfectamente contada, sus interpretaciones están bien conseguidas, técnicamente tampoco resulta fallida y desde luego, tiene buenas intenciones detrás. Simplemente resulta un poco frustrante porque las expectativas hacia el cine de Martín Cuenca son más elevadas.
Valoración Golden Cinema:

Teresa – Paula Ortíz – España
Adaptación de la obra «La lengua en pedazos» de Juan Mayorga, el nuevo trabajo de Paula Ortíz generaba mucha curiosidad entre los aficionados al cine español y sorprendió a propios y extraños la decisión de incluirla fuera de concurso dentro de la Sección Oficial de la 68ª Seminci, ya que parecía una película con opciones si hubiera podido ser premiable. Tras su visionado, lo cierto es que esto aún se explica menos porque otras opciones menos fuertes han encontrado su hueco en la SO a concurso, pero -y nunca mejor dicho- los caminos del señor son inescrutables y lo cierto es que la hemos podido disfrutar aquí y eso es lo más importante.

«Teresa» se centra en un episodio de la figura de Santa Teresa de Jesús, en el que fue visitada por el Inquisidor para ser juzgada. De este encuentro y de su defensa dependería su futuro y el de las hermanas. Libertad, cárcel o hoguera. Mantenimiento o cierre. Tendrá que usar su palabra para convencer al Inquisidor de su virtud y de su relación con Dios, para lo que viaja metafóricamente al pasado en busca de respuestas.
La obra resulta muy teatral porque prácticamente acontece en un escenario y se centra principalmente en la batalla dialéctica entre Teresa y el Inquisidor, quienes debaten acerca de lo divino y lo humano -más de lo primero, que de lo segundo- acaloradamente durante la mayor parte de los cien minutos de la película. Tanta verborrea puede resultar un tanto agotadora y hay una sensación de bucle que se reitera en varias ocasiones, pero la espectacularidad de la puesta en escena de Paula Ortíz y, sobre todo, las imponentes interpretaciones de Blanca Portillo y Asier Etxeandía consiguen mantener el interés del espectador, que siente que está ante un auténtico tour de force actoral.

«Teresa» está cargada de poesía visual y en ocasiones se ensimisma en su propio lirismo, pero la fuerza de sus interpretaciones protagónicas siempre consigue imponerse y evitar que el espectador caiga abrumado en un éxtasis sensorial. Portillo y Etxeandía optan a absolutamente todo en la futura temporada de premios. No sería nada sorprendente que alguno de ellos, o ambos, tenga un Goya más en su vitrina dentro de escasos meses.
Valoración Golden Cinema:

Desconocidos – Andrew Haigh – UK
Presentada en el Festival de Cine de Nueva York, «Desconocidos» ha cosechado tal cantidad de elogios que no tardó en comenzar a formar parte de las quinielas para los próximos Óscar. Andrew Haigh, el director de la cinta, ya ha tenido en su haber películas tan interesantes y aclamadas como «Weekend» o «45 años», por lo que esta adaptación de la novela de Taichi Yamada era más que prometedora.

Andrew Haigh combina el drama romántico y familiar con la ciencia ficción en esta devastadora y sensibilísima cinta. En ella se tratan diversos temas durísimos con una elegancia y una sutileza dignos de admirar. Siempre he pensado que un guion que consigue que sus personajes te importen, que sufras junto a ellos, que desees su bien sobre todas las cosas, ha de ser excelente para lograrlo. Es el caso. Resulta imposible no encandilarse de ese personaje tan bien escrito, e interpretado con tanto talento por Andrew Scott, y no empatizar con él, con su tristeza al recordar hechos del pasado, con su miedo e inseguridad al enfrentarse al presente y al futuro.

«Desconocidos» consigue ese sentimiento del público hacia sus personajes hasta el punto de devastarlo emocionalmente. Es posible que algunos espectadores sientan más esta película que otros, pero aquellos que conecten con la propuesta de Haigh serán vapuleados y arrastrados como un trapo. Las películas que más allá de resultar un simple entretenimiento o incluso un argumento de debate y reflexión, logran provocar emociones y remover sentimientos son las que más perduran en la cabeza y el corazón. Puedo asegurar que hacía varios años que una cinta no me tocaba y afectaba tanto como ésta. Por eso únicamente puedo recomendarla.
Valoración Golden Cinema:

Samsara – Lois Patiño – España
Tras su paso por el festival de Berlín, en la sección Encounters, la ópera prima de Lois Patiño aterriza en la Sección Oficial a concurso de la 68° Seminci.

En «Samsara», un adolescente budista lee a una anciana enferma un texto que la ayudará en el momento de morir. Después de fallecer, la mujer se reencarna en una cabra bebé.
Es de agradecer el respeto con el que Patiño se acerca a la cultura y tradición budista, mostrando una realidad completamente ajena para el mundo occidental. En la cinta se atreve con todo, incluyendo una secuencia de diez minutos en la que obliga al espectador a cerrar los ojos para acompañar al personaje de la anciana fallecida en su tránsito hacia la reencarnación en una cabra bebé. Hay que tener valor y poco miedo al riesgo para realizar algo así en tu primera película y, desde luego, con estos mimbres se puede confiar en un autor único para el futuro.

La excelsa fotografía, con la representación de una belleza cercana a lo mágico, está siempre presente en pantalla, alzando el valor de una cinta de ficción que se aproxima a lo documental, que acusa algunos bajones de ritmo y que, desde luego, no es apta para todos los públicos, pero que resulta una obra única y singular.
Valoración Golden Cinema:
PUNTO DE ENCUENTRO


Gasoline Rainbow – Bill Ross IV & Turner Ross – USA
«Gasoline Rainbow» fue presentada en el Festival de Venecia y ahora forma parte de la sección Punto de Encuentro de la 68ª Seminci. La cinta retrata las aventuras de un grupo de cinco adolescentes que deciden embarcarse en un viaje a la costa del Pacífico como paso previo a la llegada de la madurez y de la búsqueda de trabajo.

En la presentación que se hizo de la película se dijo que «Gasoline Rainbow» destaca por ser una «verdadera» cinta indie americana y no mintieron. Cumple todos los tópicos que podría esperarse de esa categoría, pero no digo esto necesariamente como algo negativo. Es cierto que la originalidad en fondo y forma brilla por su ausencia, pero la credibilidad de este grupo de cinco amigos eleva la película y la hace disfrutable.
Las reflexiones del grupo y los variopintos personajes que se van encontrando por su camino generan cierto interés y también la hacen apropiada para un público juvenil que puede perfectamente identificarse con ellos porque son normales, son reales y son creíbles. Son, en definitiva, un buen retrato de toda una generación.
Valoración Golden Cinema:
