
En la sexta jornada del festival es el turno de las reseñas de “La quimera”, “El rapto”, “The shadowless tower”, y “El viejo roble” de la Sección Oficial.
SECCIÓN OFICIAL

La quimera – Alice Rorhwacher – Italia
Seleccionada dentro de la Sección Oficial a concurso del pasado Festival de Cannes, donde cosechó estupendas críticas, «La quimera» logra lo propio en la 68ª Seminci donde es una de las candidatas claras al palmarés.

Ambientada en la campiña toscana, «La quimera» está protagonizada por un joven inglés que regresa a Italia, donde se dedica, junto a su grupo de amigos al saqueo de tumbas y la búsqueda de obras arqueológicas con el fin de venderlas ilegalmente. En su regreso conocerá a una joven estudiante de canto que hace las veces de sirvienta y esconde a sus hijos para que puedan tener un hogar.
«La quimera» es la nueva obra de Alice Rohrwacher y mantiene la esencia del cine de la joven y muy talentosa directora italiana. Una vez más, el realismo mágico, el lirismo y la poesía reinan en una película bastante clásica, en la que el espectador siempre se sentirá seducido por el misterio de sus personajes, por su latente romanticismo y por la belleza estética de la cinta.

La narración puede resultar algo compleja, e incluso confusa, en algunos pasajes pero es cuestión de tiempo que se desmarañen todos los misterios de la película hasta llegar a un tramo final rotundo, trágico y luminoso al mismo tiempo.
Valoración Golden Cinema:

El rapto – Marco Bellocchio – Italia
También presente en la Sección Oficial del Festival de Cannes, «El rapto» es la nueva película del veterano director Marco Bellocchio y ahora forma parte de las películas a concurso de la citada sección en la 68ª Seminci, donde ha sido una de las cintas más aplaudidas.

Basada en un hecho real, la acción se traslada a Bolonia en el año 1858. Los soldados del Papa irrumpen en la casa de los Mortara, una familia judía, para llevarse a su hijo de siete años, Edgardo, al que presuntamente alguien ha bautizado, lo que es motivo para alejarlo de su familia y que se instruya en el cristianismo. La película sigue la lucha de la familia para tratar de recuperar a su hijo ante la Iglesia Católica y el proceso mediante el que el niño se va integrando y convirtiendo en un cristiano militante.
«El rapto» es una película de corte clásico, con una narración sólida, un buen puñado de interpretaciones y una factura técnica más que eficaz donde destaca tanto su fotografía, como su música y su vestuario. Supone, además, una de las mejores miradas cinematográficas hacia el adoctrinamiento real que la Iglesia ha ejercido en la ciudadanía.

Fue junto a «La Quimera» y «Io Capitano» una de las tres candidatas italianas a los Óscar, siendo finalmente la última la elegida, pero las tres habrían tenido posibilidades de llegar al menos a la terna final sin problema. «El rapto» es una cinta muy accesible al gran público, pese a la dureza de la historia que relata.
Valoración Golden Cinema:

The Shadowless Tower – Zhang Lu – China
Tras su paso por la Sección Oficial del Festival de Berlín, «The Shadowless Tower» también participa en dicha sección a concurso en el marco de la 68ª Seminci. En ella, un crítico gastronómico divorciado descubre dónde vive el padre con el que perdió el contacto de niño, a la par que inicia una relación con una colega más joven.

«The Shadowless Tower» es una película sencilla, casi minimalista, en la que sus personajes recorren las calles mientras conversan y viven escenas cotidianas. Su costumbrismo puede recordar levemente al del cine de Hong Sang Soo, por ejemplo, si bien esta película, al contrario que el cine del coreano, abusa del metraje, alargado innecesariamente hasta los 144 minutos, agotando la paciencia de algunos espectadores. Además, los diálogos no siempre funcionan y me falta una química más creíble entre sus personajes. Lo cierto es que la película no tiene mucho que contar y terminó por resultarme eterna.
Valoración Golden Cinema:

El viejo roble – Ken Loach – Reino Unido
«El viejo roble» también formó parte de la Sección Oficial a concurso del Festival de Cannes y, posteriormente, pudo verse en el Festival de Locarno, donde ganó el premio del público. Ahora compite en SO en la 68ª Seminci, donde ha resultado ser una de las películas más aplaudidas.

En «El viejo roble» nos trasladamos a un pueblo del noreste inglés, donde el cierre de las minas ha sido devastador para la economía de su población. El único bar que se mantiene en pie está en unas condiciones precarias y su dueño prefiere callar cuando los habituales hacen comentarios inapropiados, con tal de no perderles. En un momento en que la especulación inmobiliaria empieza a aparecer en el pueblo, un autobús trae un grupo de refugiados sirios que reciben una oleada de racismo a su llegada por parte de esa población que encuentra en ellos un enemigo más fácil de batir que quienes realmente les tienen en esa situación.
La forma de actuar de los personajes de «El viejo roble», aunque pueda parecer un tanto maniquea o que no admite líneas intermedias entre ser bueno buenísimo y malo malísimo, no se aleja tanto de la realidad. Solo hay que observar los comentarios e incluso los votos a la ultraderecha de los habitantes de zonas obreras que se empeñan en seguir besando las botas de sus opresores mientras el racismo, el machismo o la homofobia campan a sus anchas.

Es por eso que «El viejo roble», que sigue la estela del cine social tan habitual en Ken Loach y cuya crítica al racismo explícito e implícito dentro de la propia sociedad obrera británica resulta especialmente pertinente en los tiempos que corren. La cinta es muy sólida en su estructura narrativa, sabe ser emotiva sin forzar la maquinaria, tiene un buen guion y un conjunto de interpretaciones realistas y estupendas. No es nada nuevo bajo el sol de Loach, pero está muy bien hecha y funciona.
Valoración Golden Cinema:
