La fiera – Malos tiempos para la lírica

¿Qué es lo que lleva a una persona a sentir la fiera en su interior que le conduce a exponerse a situaciones de riesgo como modo de vida? ¿Es la adrenalina, la sensación de libertad, o simplemente un acto kamikaze constante de inconsciencia y locura? Esta película intenta reflexionar sobre esta pregunta mostrando a un grupo de personajes -basados en personas reales- que vivieron al límite practicando salto base, uno de los deportes con mayor tasa de mortalidad.

Para ello, ficciona una serie de entrevistas a algunos de los personajes retratados en la cinta para que opinen sobre esta cuestión y mostrar, a través de sus recuerdos, los acontecimientos que se señalan en el filme. «La fiera» se preocupa porque conozcamos a estas personas, su modo de relacionarse y su camaradería, que el público pueda empatizar con ellos y desee su supervivencia, por lo que sufra con los hechos -reales- acaecidos.

Este modo de realizar el filme funciona como un spoiler en sí mismo para aquellos que no conozcan la historia real de sus personajes, dado que las entrevistas se producen después de los hechos relatados, por lo que el espectador descubre muy pronto quién estaba vivo en ese momento y quién no, si bien eso no quiere decir que los personajes entrevistados sigan todos vivos a día de hoy. Durante el rodaje de «La fiera», falleció uno de ellos mientras realizaba un salto desde globo aerostático al no abrirse su paracaídas. Este terrible suceso no se recrea en la película ni se menciona durante la misma, pero el fallecimiento de esa persona sí que se refleja en unos títulos de crédito en los que se homenajea a los caídos, lo que provoca que el espectador que no conoce este dato se quede pasmado.

Retornando a la pregunta que hice al inicio de esta crítica, la película deja que sea su público quien intente encontrar una respuesta, tras mostrar la opinión de sus personajes, pero también después de hacer especial hincapié durante todo el metraje en las desgracias ocurridas en este grupo de amigos, porque la decisión de centrar el filme principalmente en los saltos que supusieron la muerte de varios de sus protagonistas no es al azar. Estas personas practicaron este deporte durante años y perfectamente podría haberse elegido mostrarnos otro momento de sus carreras deportivas o haber centrado la acción en el accidente de uno de ellos, pero la elección deliberada de contarnos y enseñarnos cómo mueren uno tras otro sitúa al espectador en una perspectiva muy concreta que delimita su opinión sobre lo que está viendo.

Recuerdo que cuando estudiaba en el instituto, había un chico de otro curso cuya mayor afición era subir por las paredes y saltar de tejado en tejado. Lo hacía allí mismo, pero también en otras partes. Su ausencia de miedo y su pasión por el riesgo asombraban a todos los adolescentes, aunque ninguno seguía sus pasos. Tendría unos quince años cuando, un día, calculó mal su salto y no vivió para contarlo. ¿Fue una tragedia evitable? Es complicado obtener una respuesta real a esa pregunta y, por ende, a la que iniciaba estas líneas. Pese a lo impresionables que podíamos ser a esas edades, nadie hacía lo que veíamos hacer a este chico. Él tenía una psicología determinada que le llevaba a amar practicar estos saltos, independientemente de su consciencia del peligro que suponía. Lo que vemos en la película sigue exactamente esa misma línea. Los espectadores podemos empatizar con los personajes, pero no podemos ponernos en su piel porque nuestra psicología es diferente y por tanto, no somos nadie para juzgarlos, ni tiene sentido hacerlo. La pregunta no tiene respuesta o, si la tiene, no nos corresponde darla.

«La fiera» está dirigida por Salvador Calvo, quien tiene una larga trayectoria televisiva a sus espaldas, en series tan populares como «Motivos personales», «Sin tetas no hay paraíso» o «Los misterios de Laura». Éste es su cuarto largometraje de ficción tras la más que correcta «1898. Los últimos de Filipinas» -que nos descubrió el talento actoral de la también cantante Alexandra Masangkay-, dar el campanazo en premios con «Adú», película que rozaba la pornografía emocional pero se estrenó en el momento más preciso -2020- para su reconocimiento, y la espectacular visualmente pero salpicada por una sucesión de golpes bajos «Valle de sombras», que es la obra que más se acerca a este nuevo filme, tanto por el estupendo uso que hace de su fotografía naturalista como por aquellos malos tiempos para la lírica que se sucedían allí y aquí.

Quizás influenciado por el trabajo en la pequeña pantalla de Salvador Calvo, o también por la posibilidad de acercar esta cinta al gran público, «La fiera» tiene un reparto muy televisivo, con potenciales estrellas del calado de Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau o Miguel Ángel Silvestre. Pese a que la prensa cinéfila tiene la tendencia de querer ensalzar las actuaciones de este tipo de intérpretes, en el afán de anticiparse al momento en que estos actores den el salto a interpretaciones más complejas y maduras, como pasó en su momento con José Coronado o más recientemente con Mario Casas, ésta no es la ocasión en que este elenco logre ese despegue. Por lo general todos cumplen con corrección, si bien tienden a la reiteración de gestos y expresiones a los que ya nos tienen acostumbrados. Quien más destaca, por cierto carisma, dentro del reparto es la joven Candela González. La película también cuenta con una pequeñísima intervención de Paloma Bloyd, quien tiene el talento por el que merece recibir papeles de mayor enjundia en cine.

Otro punto flaco de la película es la profusión de algunas escenas que pecan de ser innecesariamente sensacionalistas, como la limpieza de sangre de la indumentaria de uno de los fallecidos, o de otras que resultan poco realistas, como ese intento de hacernos creer que una camarera puede pagar el alquiler de un piso en plena Plaza España de Madrid. En cambio, la película remonta su vuelo en la espectacularidad de las escenas de salto base y en la belleza que retrata con tan buen tino su fotografía. También es una cinta que nunca pierde ritmo y resulta francamente entretenida, muy accesible para todo tipo de público, por lo que le auguro una buena carrera comercial: tiene todos los mimbres para ser un éxito de taquilla y gustar a espectadores variopintos, al margen de mi propia opinión personal.

Valoración Golden Cinema:

Puntuación: 2 de 5.

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