madre!

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Nunca una exclamación estuvo mejor ubicada en el título de una película que aquella que cierra el nombre de madre! Si hubiera que usar una única palabra para definir esta obra no habría otra más idónea que “grandilocuente”.

Darren Aronofsky regresa – tras el fiasco que supuso Noé en una contundente trayectoria con títulos como Requiem por un sueño, El luchador o Cisne negro –  con esta controvertida cinta, alabada y vilipendiada a partes iguales allá por los distintos festivales en los que ha participado, y que ahora llega a la cartelera española para volver a confrontar a su público en focos de opinión totalmente opuestos.

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¿Qué tiene madre! para resultar tan polarizante?  Pues exactamente esa grandilocuencia que mencionaba en el primer párrafo. Puedes verla sin hacer interpretación alguna más allá de lo que te muestra la imagen y durante cierta parte del metraje parecerá que asistes a una simple radiografía de un matrimonio en crisis que con la llegada de los primeros huéspedes a la casa arroja con certeza sus miserias a la par que nos regala ciertos momentos humorísticos plenamente buscados. El problema llega cuando la acción se comienza a desmadrar y esta visión de la cinta cesa de tener sentido, por lo que sólo quedan dos opciones: considerar que este es un muy caro delirio de un genio como Darren o abrazar la posibilidad de que lo que nos están contando realmente es una metáfora.

Esta última es la opción preferida de ese tipo de espectador que acude al cine con el afán de reafirmar su inteligencia y cuando alcanza a encontrar algún tipo de lógica en lo que ve, asume que el resto de la población humana no puede disfrutar de la cinta porque “no la han entendido” o no son cinéfilos de pro. Lamentablemente la metáfora de esta película resulta tan básica, tan obvia, tan poco sutil y tan grotesca también, que no debería ser útil para los aficionados al celuloide que creen aspirar a esa divinidad intelectual. No hace falta ser un genio para encontrar numerosos paralelismos entre la acción ocurrida en la película y varios pasajes de cierto libro muy antiguo.

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El principal defecto de la cinta, además del hecho de que la historia carezca de validez si no te dejas sumergir en la metáfora religiosa/naturalista, es que el exceso de pirotecnia que tantísimo dinero habrá costado y que ilustra con una simpleza apabullante ese mensaje descorazonador acerca de la humanidad y su letal capacidad destructora, amparándose incluso en la propia religión para hacer actos abominables,  resulta a su vez mareante para el espectador y puede llegar a sacarte de la película.

madre! peca por exceso, nunca por defecto y cualquiera podría pensar que es sólo una excusa para que el bueno de Darren homenajee aquellos videoclips noventeros de las All Saints en los que se destrozaba todo lo que aparece en pantalla. Algo efectivo, tal vez, pero exagerado e innecesario.

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Expuesto lo escrito sería fácil esperar una valoración negativa por mi parte pero tampoco puedo decir que sea un detractor acérrimo de madre! y encuentro también ciertas virtudes que la hacen merecedora de un visionado.

Para empezar, se trata de una película muy entretenida y que genera debate, lo que es de agradecer si la ves acompañado. Además es una cinta que está dirigida con brío y que, como ya he dicho, no ha escatimado en gastos. Pero, por encima de todo, si hay que destacar positivamente algo de lo nuevo de Aronofsky es la interpretación de su elenco de actores.

Bardem te sacará de sus casillas tal y como está previsto en el dibujo de ese personaje ególatra, “el escritor”, capaz de hacer oídos sordos a lo que ocurre alrededor pero siempre dispuesto a perdonar cualquier barbaridad de sus fieles mientras lo sigan siendo. Ed Harris está más que bien siendo ese primer visitante incómodo que no siempre actúa como se espera de él, mientras Michelle Pfeiffer es una sensacional femme fatale, tan peligrosa como metomentodo, tan orgullosa de su maternidad como fracasada en el papel de madre. Los hermanos Gleeson también funcionan en su corto metraje, si bien sus personajes son los más previsibles de la cinta.

He dejado para el final a  Jennifer Lawrence, quien defiende con sobresaliente un rol totalmente protagónico y harto complicado desde el punto psicológico. Ella lleva todo el peso de la función y vive en su propia carne todo el horror y el dislate de lo que sucede en esa casa (símbolo evidente) que tanto ha cuidado y mimado y que ahora la humanidad es capaz de destruir mientras la ignoran.

Puntuación: 5 / 10

 

 

 

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