
En un momento histórico en el que proliferan los estudios genéticos para intentar conocer cuáles han sido nuestros orígenes o, al menos, los relativamente cercanos, «Los colores del tiempo» plantea una reunión entre treinta familiares que no se conocían, descendientes de una mujer que les ha dejado como herencia una casa cargada de secretos y recuerdos. ¿Cómo no aprovechar esa situación para conocerse un poco mejor entre algunos de ellos, pero también querer averiguar de dónde vienen y quién era esa misteriosa mujer que forma parte de sus antepasados?
«Los colores del tiempo» llega a la cartelera española tras su presentación fuera de concurso dentro de la Sección Oficial de Cannes y su reciente estreno en España dentro del marco del Festival de Sevilla. Cédric Klapisch -«Una casa de locos», «Las muñecas rusas»- firma esta película, la número 15 de su carrera, en la que reúne un poderoso elenco actoral entre los que se encuentran Suzanne Lindon, Abraham Vapler, Vincent Macaigne, Julia Paiton, Zinedine Soualem, Cécile de France, Paul Kircher o Vassili Schneider, entre otros, para dar vida a los personajes que pueblan la historia en el presente -los descendientes y sus distintas relaciones personales- o en el pasado.

A través de la curiosidad de los familiares de hoy -batallita con ayahuasca incluida- conocemos mejor la historia de esa mujer de sus antepasados –una estupenda Suzanne Lindon– que viajó a París para conocer a su madre, tras años viviendo con su abuela que acababa de fallecer. Se da, por tanto, el doble juego de espejo por el que tanto los personajes del pasado como los del presente han estado y están en búsqueda de su propio origen.
El viaje de esa mujer es la parte más interesante de la narración, la que tiene una continuidad más lograda desde su búsqueda materna hasta su descubrimiento paternal, a la par que nos adentramos en su vida parisina y en sus amoríos, y es la que cuenta con un cierre más concluso. Toda esa parte de la película también es la que llama más la atención visualmente, al contar con una ambientación de época muy conseguida.

Por contra, pese a lo gustoso que resulta ver en acción a semejante casting, el presente resulta algo más desdibujado en su narración. Crea varias tramas que no llegan a cerrarse y tampoco llegamos a conocer realmente a sus personajes. Pese a ello cuenta con algunas secuencias realmente emotivas, como la acontecida en el colegio.
El amor al arte -impresionista- sobrevuela durante toda la película y es uno de los puntos fuertes de la misma, si bien «Los colores del tiempo» no es una cinta exclusiva para un sector más orientado a la pintura. El filme está cargado de encanto y es una dramedia muy entretenida y para todos los públicos con muchas posibilidades de conectar con espectadores totalmente diferentes entre sí.
Valoración Golden Cinema:
