Repaso al cine español de 2026: Las 10 mejores películas del primer semestre del año

Esta semana, el Festival de Cine de San Sebastián -Zinemaldia- ha dado el pistoletazo de salida al anuncio de la programación de su 74ª edición al hacer pública gran parte de su selección española de películas esta temporada. Pese a que todavía quedan algunos filmes por nombrarse -el año pasado, la inclusión de obras tan importantes posteriormente como la propia Concha de Oro, «Los domingos», o la también nominada al Goya a mejor película, «La cena», se dieron a conocer días más tarde de ese primer listado- ya conocemos algunos de los títulos que podremos disfrutar este mes de septiembre en la ciudad donostiarra y que sin duda marcarán el paso del cine patrio en el segundo semestre de 2026 junto a las cintas estrenadas en Cannes cuya llegada a cartelera se producirá en los últimos meses del año. Se trata de «5 minutos más», «El mal padre» y «Sants» dentro de la Sección Oficial a competición; «Azken Agurra (Último adiós)», «Ruega por nosotras» y «Sacamantecas» como proyecciones especiales fuera de concurso de la Sección Oficial; «El mal hijo» y «Esta soledad» en New Directors, «Hamalau Gau (Catorce noches)» y «Lejos de los árboles» dentro de la sección Zabaltegi-Tabakalera; «La bola negra» en Perlak y «Karateka» en Velódromo, aparte de innumerables documentales, coproducciones con participación española, etcétera.

Antes de degustar la prometedora hornada de cine español mencionada es un buen momento para hacer la vista atrás y recordar lo que nos ha deparado la filmografía nacional a lo largo de estos primeros seis meses. Varias de estas películas seguirán teniendo recorrido -o tendrán una nueva oportunidad de alcanzar las cotas que merecieron en su momento, según el caso- comercial y/o en forma de premios y reconocimientos en lo que resta de año hasta culminar en esa parada final que son los Goya. En este artículo haré un repaso de aquellas cintas que no han terminado de cumplir las altas expectativas que teníamos, pero sobre todo haré hincapié en esas obras que han despuntado y deberían ser tenidas en cuenta por espectadores y académicos haciendo una especial mención en mis diez películas españolas favoritas -por distintos motivos- de este semestre.

Julio de 2026. Hemos completado la primera mitad del año y es menester analizar lo que nos está deparando este curso cinematográfico de cine español. Al afrontar este repaso no puedo obviar esas cintas en las que tenía grandes expectativas pero terminaron por convertirse en sonadas decepciones por diferentes causas. Se trata de obras dirigidas por autores con cierta relevancia, trayectoria y una carrera de premios a sus espaldas cuyo último trabajo no ha alcanzado las cotas de nivel esperadas.

Entre ellas puedo encuadrar «La fiera» de Salvador Calvo -autor de «Adú» o «1898. Los últimos de Filipinas»- o «Cada día nace un listo» de Arantxa Echevarría -cuyo anterior filme, «La infiltrada» fue un éxito rotundo de público y ganó el Goya a la mejor película- que tampoco se han acercado a las cifras de taquilla esperables, a «53 domingos» de Cesc Gay -tras la buena acogida de «Mi amiga Eva» en 2025- cuyo desembarco en Netflix se tradujo en una película perezosa, reiterativa y poco ambiciosa, y, fundamentalmente en «Torrente presidente» de Santiago Segura que, pese a arrasar en la taquilla, desaprovecha por completo lo que podría haber sido una jugosa y cómica trama relacionada con la política ultraderechista de este país para reconvertirse en una mera sucesión de cameos y de chistes de dudoso gusto, ofensivos hacia cualquier colectivo minoritario y especialmente vulnerable, bajo la sempiterna excusa de estar pronunciados por un personaje deleznable que, simplemente, «es así». También es destacable que, pese a las numerosas declaraciones de su director asegurando que dispara a todos los grupos políticos por igual, lo cierto es que el Partido Popular sale mucho mejor parado en el filme que el resto de partidos. Por último, pero sí por ello peor, cabe hablar en este párrafo acerca de «El mal» de Juanma Bajo Ulloa. El otrora autor de películas inolvidables como «Alas de mariposa» o «La madre muerta» retuerce su legado con un filme insalvable en cualquier aspecto cinematográfico, banal, torpe y desastroso, con un guion espantoso, cruel sin necesidad, que presenta numerosas situaciones -y cambios de personalidad repentinos de sus personajes- inverosímiles con el único fin de hacer avanzar la trama, una fotografía feísta y unas interpretaciones trágicamente fallidas aun contando, en varios casos, con actores de renombre detrás.

Superado el capítulo de los desengaños, voy a detenerme en un conjunto de películas que, si bien no han alcanzado mi top 10 de preferencias, cuentan con ciertos alicientes que obligan a tenerlas en cuenta. Es el caso de aquellos debuts en la dirección que si bien no me han parecido redondos, sí que muestran cierto potencial, como «Caminando con el diablo», «Un hijo», «Balandrau, viento salvaje» -fenómeno local en Cataluña-, «Viaje al país de los blancos», «Los justos», «Viva» o «Corredora». No sería de extrañar que algunas de estas películas terminen nominadas al Goya a la mejor dirección novel. En este apartado incluyo también aquellas cintas que pueden resultar fallidas en determinados aspectos y cuya recepción crítica ha sido templada pero ofrecen un buen puñado de interpretaciones que requieren que no las descartemos por completo de la futura temporada de premios y que pongamos en valor esas actuaciones como merecen. Sería el ejemplo de «Mallorca confidencial», «Después de Kim» o «Hugo 24». Tampoco quiero olvidarme de la televisiva «Aída y vuelta» que funcionó en taquilla y supo cómo darle una vuelta a su adaptación cinematográfica. Por último, finalizo este párrafo con las películas que más cerca se han quedado de integrar mi ranking: la misteriosa y personal «Así llegó la noche», la ácida comedia negra «Altas capacidades», la irregular pero durísima «La buena hija», la teatral y punzantemente divertida «Lapönia» o la feel-good movie por excelencia «Rondallas», que probablemente podría haber ocupado la posición en premios de «La cena» si se hubiera estrenado unos meses atrás.

Mencionada gran parte de la filmografía patria de estos primeros seis meses de 2026, comienzo con mi ranking personal sobre las diez cintas españolas que más me han conquistado en esta mitad de año.

10. Mi querida señorita – Fernando González Molina

Sé que esta elección será impopular para gran parte del público, pero de eso se trata también cuando realizamos un top personal desde la honestidad. «Mi querida señorita» tiene un gran lastre que la ha perjudicado de forma directa: su título. Más allá de la intersexualidad de su protagonista y de varios guiños con encanto en su guion, estamos ante dos historias totalmente distintas, tanto en su foco como en la forma de afrontar el viaje identitario de sus personajes, así como en el momento histórico en que suceden sus tramas. Titularse igual que el clásico de Jaime de Armiñán solo puede provocar comparaciones innecesarias e injustas en las que esta «versión» -insisto en que no es un remake, ni nada que se le asemeje- siempre va a tener las de perder ante lo icónica y atrevida que fue la obra primigenia. Sin embargo, este nuevo «Mi querida señorita» tiene su valor: es capaz de transportarnos a ese Madrid que ya no existe, en pos de una libertad que solo podía sentirse cuando dejabas tu tierra natal atrás para ser tú mismo. La película incluye interpretaciones tan luminosas como las de Paco León y Anna Castillo y nos descubre a Elisabeth Martínez, quien ha tenido que hacer un trabajo mental durísimo para poder realizar este personaje. El aspecto telefilmero y el exceso de didactismo pueden perdonarse al tener en cuenta que forma parte del catálogo de Netflix y, por tanto, puede llegar a ser vista por un público masivo que no es su target y no conoce bien la existencia de realidades tan complejas como la que relata la cinta.

09. Un altre home (Otro hombre) – David Moragas

David Moragas sigue en el camino de convertirse en el gran referente del cine queer independiente patrio y con «Un altre home» da otro pequeño gran paso en esa dirección. La construcción de un guion afinadísimo y muy conocedor del mundo que retrata, unido a la natural interpretación de todo su elenco -con un casting estupendamente elegido- hacen de esta obra una película bonita y mucho más interesante de lo que puede hacer creer su aparente sencillez. La película es capaz de retratar con notables dosis de humor y una sensibilidad en la que nunca se ahoga, la historia de una pareja gay estable que descubre ciertas grietas en su relación al plantearse dar un salto en su modelo de relación, a la par que el protagonista intenta superar la muerte de su admirada madre y mantener su vínculo con una hermana con la que no siempre se entiende a la perfección.

08. Iván & Hadoum – Ian de la Rosa

Premiada en su estreno internacional en la sección Panorama de la Berlinale y, posteriormente, de nuevo reconocida con dos galardones -incluyendo a su guion- en el Festival de Málaga, «Iván & Hadoum» es el laureado debut en el largometraje de Ian de la Rosa, cineasta a tener en cuenta. Aunque la película está protagonizada por una pareja poco convencional en la cinematografía, al tratarse de un hombre trans y una mujer hispano-marroquí -Silver Chacón y Herminia Loh ofrecen una espléndida interpretación, dotada de gran naturalidad y son nombres a tener en cuenta en las categorías de interpretación revelación de los próximos Goya- el conflicto de la obra está centrado en la precariedad y la dificultad que supone para la relación entre ambos su condición laboral, sin obviar que sus circunstancias personales afectan de distinto modo a su forma de actuar en dicho entorno, así como en el familiar. En cierto modo emparentada con una suerte de «Romeo y Julieta» moderno sobre el árido paisaje almeriense, la película propone diversas lecturas para el espectador avezado y crece en nuestra memoria tras su visionado.

07. A la cara – Javier Marco

El segundo largometraje de Javier Marco tras debutar con «Josefina», película que le llevó a estar nominado a la mejor dirección novel en su año en los Goya, es el desarrollo de un cortometraje previo del director y aporta una de las tramas más originales -y perversas- del cine español de estos meses. Esta historia sobre padres -y seres humanos, en general- imperfectos que obliga a cada personaje a ver más allá de la imagen pública del otro, desde la perspectiva del hater y también desde la de la presentadora famosa, cuenta con un estupendo Manolo Solo y una brillante Sonia Almarcha, que por fin puede lucir su enorme talento en un personaje protagonista con gran enjundia. Ambos habrían podido ser perfectamente premiables por su alto nivel interpretativo, pero les ha perjudicado la fecha de estreno -competía el año pasado- y su escasa visibilidad.

06. Pioneras. Solo querían jugar – Marta Díaz de Lope Díaz

Premiada por el público en su estreno en el Festival de Málaga, siento que «Pioneras. Solo querían jugar» tenía todos los mimbres para ser un éxito taquillero que finalmente no se ha producido, pero espero que tenga una segunda vida en la que pueda obtener el reconocimiento que merece. Es una película cuya vocación popular no la exime de tener un carácter marcadamente político y retratar con exactitud la época setentera que refleja, tanto en lo estético, con ese extrarradio donde nació el germen del fútbol femenino patrio, como en lo social. La cinta está plagada de interpretaciones a tener en cuenta, empezando por un grupo de jóvenes actrices que sacan todo su jugo a sus personajes y entre las que destaca Sofía de Iznájar, a las que se unen Daniel Ibáñez, Elena Irureta, Carmen Flores o, especialmente, Aixa Vilagrán, cuyo personaje nos recuerda las dificultades de la mujer para hacerse un lugar en el periodismo deportivo. El buen desarrollo del guion confluye en ese emocional momento a ritmo de «Soy rebelde» que es capaz de decir tanto con tan poco.

05. Pizza Movies – Carlo Padial

Otra de las mayores sensaciones del Festival de Málaga fue «Pizza Movies». Si lo más importante de una comedia es que te haga reír, desde luego logró la carcajada de toda la sala desde el primer minuto al último. Bendecida con un humor ácido, inteligente y sarcástico, la nueva película de Carlo Padial tiene la capacidad de provocar por igual risas y ternura con su pareja protagonista, formada por Berto Romero y una apoteósica Judit Martín -quien no debe faltar entre las nominadas a actriz revelación en los próximos Goya- que interpreta a una neurótica crítica de cine. La cinta homenajea a la profesión a la vez que se divierte con ironía de sus miserias. Parte de una idea muy original y cuenta con un guion estupendamente construido que podría contribuir a convertirla en la mejor comedia en los Feroz. Sería merecido.

04. Las líneas discontinuas – Anxos Fazáns

Pese a la insistencia de algunos directores en que las películas «woke» son las que reciben financiación y distribución en este país, «Las líneas discontinuas» se estrenó en solo 7 cines de toda España y por un periodo de tiempo muy limitado. Se había presentado en el FICX como parte de su Sección Oficial y allí hizo lleno en sus proyecciones, pero por alguna razón, esta preciosa película, protagonizada por un hombre trans, que recibió críticas unánimes muy positivas, apenas tuvo visibilidad y presencia en los cines españoles. Mara Sánchez y Adam Prieto son dos descubrimientos, llenos de verdad, en esta historia sobre soltar amarres y conectar con lo inesperado. Una cinta bien contada, interpretada y filmada que consigue atrapar al espectador y dejar su corazón más calentito.

03. La luz – Fernando Franco

Alberto San Juan se postula como el primer contendiente real como actor protagonista en la carrera al Goya tras su controvertido y repleto de contradicciones personaje en «La luz», que nos devuelve al mejor Fernando Franco, capaz de instaurar infinitos debates y reflexiones tanto sobre la hipocresía de la iglesia -y en parte, de la propia sociedad- como sobre la posibilidad de reinserción cuando has sido capaz de las más monstruosas acciones. A destacar también, dentro de la ingente cantidad de secundarios notables en el filme, a un Miguel Rellán que aprovecha su tiempo en pantalla y lo convierte en oro. El filme expone el cambio experimentado por su personaje sin juzgarlo, pero deja patente la gravedad de sus hechos y las consecuencias que han conllevado, lo que coloca al espectador en una situación compleja moralmente y supone un punto de vista inédito e interesante.

02. Amarga Navidad – Pedro Almodóvar

La única de las tres películas de la Sección Oficial de Cannes que ya ha sido estrenada en los cines españoles -de hecho, lo hizo antes de proyectarse en el festival galo- es la última obra de Pedro Almodóvar, que ha sido -para mi sorpresa- bastante controvertida, siendo tan amada como vilipendiada. En mi caso la considero como mi película favorita del director manchego desde «Dolor y gloria», y la segunda desde «Volver». Su juego metaficcional no es novedoso en su cine pero me resulta mejor cerrado que en anteriores ocasiones e introduce un elemento culposo, de autojuicio, en su espléndido clímax final. Al contrario que en sus últimos trabajos, «Amarga Navidad» tiene un guion bien hilvanado, que no se distrae para sermonear al espectador con ninguna causa, pero mantiene el sello característico del autor: esa banda sonora, esa fotografía, ese vestuario. El filme presenta varias interpretaciones potentes: desde Bárbara Lennie a Aitana Sánchez-Gijón, pasando por un tiernísimo Patrick Criado, e introduce un par de escenas musicales memorables.

01. Yo no moriré de amor – Marta Matute

Biznaga de Oro del pasado Festival de Málaga, «Yo no moriré de amor» es el increíble debut -autobiográfico- de Marta Matute, – quien parte como teórica favorita en dirección novel para los Goya– una directora a tener en cuenta, ya que parece la obra de una autora consagrada. Esta película es un hachazo al corazón. Resulta desolador comprobar los estragos que el Alzheimer provoca en quien lo padece –Sonia Almarcha está estupenda, una vez más, en un papel muy complicado– pero también en quienes han de ejercer sus cuidados, incluso cuando no tienen edad para ello y deberían estar aprendiendo a vivir. Júlia Mascort es el otro gran descubrimiento del filme: una actriz joven, dotada de una gran expresividad, que lleva a sus hombros todo el peso de la cinta y nos traslada su necesidad de evasión, su sufrimiento interno y sus ganas de vivir. Tomás del Estal y Laura Weissmahr también aprovechan al máximo sus papeles, completando un casting perfecto. «Yo no moriré de amor» consigue retratar la crudeza de la enfermedad y la devastación para la familia sin condescendencia, ni sentimentalismo: con honestidad y veracidad. Todo un triunfo.

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