
A escasos días de que finalice la edición online de 2026 del Atlántida Film Fest es menester reconocer su creciente calidad y la cantidad de títulos excepcionales y sin ventana en cines más allá de determinados festivales que ha permitido que el público más cinéfilo pueda disfrutar. En este artículo repasaré mis diez preferidas entre todos los filmes que han podido visionarse, algunos de los cuales permanecerán en la plataforma y otros quizás regresen a ella más adelante, aunque desgraciadamente no siempre sucede por lo que recomiendo que no perdáis el tiempo y veáis lo que os quede antes de que se retire de Filmin.

Antes de reseñar mis diez películas favoritas de esta edición del Atlántida Film Fest Online quiero dedicar unas palabras a aquellos títulos que, si bien no ocupan una de esas plazas, tienen la suficiente importancia como para que el espectador deba dedicarles un vistazo y formarse su propia opinión. Entre ellas destaco «Hoja seca» de Koberidze, director georgiano responsable de «¿Qué vemos cuando miramos al cielo?», una de las obras más personales y originales de la década. En esta ocasión vuelve a envolvernos en su universo particular cargado de ideas formales interesantísimas -como la invisibilidad de uno de los personajes- para acercarnos a una trama -y a un estilo de película- que recuerda inevitablemente a otra película inolvidable, como lo es la argentina «Trenque lauquen». Si no existiera ésta o no hubiéramos conocido la habilidad de Koberidze por su anterior filme, éste ocuparía uno de los puestos de honor de esta edición.
Otra apuesta radical y bastante polémica ha sido «Yes!» de Nadav Lapid, estrenada en la Quincena de los Realizadores de Cannes y parte de la sección oficial de la pasada Seminci. Resulta extraño que una cinta tan singular y con ese bagaje no haya tenido un estreno en cines. Se trata de una película muy valiosa en su denuncia de la superficialidad existente y la mirada impasiva por parte de cierta sociedad israelí ante el genocidio que su gobierno está cometiendo contra el pueblo palestino. La valentía de Lapid al filmar esto es encomiable y, desde luego, es atrevida en muchos aspectos. Las críticas hacia la existencia y distribución de «Yes!» por ser israelí son completamente absurdas, dado que su intención subversiva es evidente. Dicho esto, es una película difícil y que puede resultar irritante. Retrata lo superficial desde la superficialidad y tiene un punto agotador al ser excesivamente larga. No es para todos los públicos y me incluyo entre sus detractores, pero no por ello puedo dejar de elogiar su diferencia y su posicionamiento, además de considerar que merece una opinión personal de cada espectador.
«Eephus» es otra película con la que no he conectado a título personal pero me consta que ha tenido muchos fieles que la han situado entre sus preferidas. Este canto a la amistad masculina en el ámbito del béisbol me resultó un tanto ajena, muy localista, pero es una cinta importante que aportó numerosos reconocimientos a su director novel, Carson Lund, entre las asociaciones de críticos de Chicago o Nueva York , además de tener presencia en las nominaciones de los Gotham y de los Independent Spirit Awards. Deberías formarte tu propia opinión sobre ella.
Entre las cintas que se han quedado cerca de formar parte de mi top hay obras tan dispares como «La gallina», proyectada en la sección Zabaltegi de Donosti, y que sigue de cerca a dicho animal -nunca olvidaré su cara mientras observa a través de una ventana cómo se preparan unos huevos fritos… he visto interpretaciones con menos matices nominadas al Óscar- o la mastodóntica «Kokuho. El maestro del kabuki» que obtuvo una nominación al Óscar por su maquillaje y peluquería, la sencillez de «Una segunda vida» o de «Por la mañana escribo», la extravagancia de «Egghead republic», el entretenido thriller nórdico «Islands», la española/árabe «Sombra nómada», la nueva película de Lafosse -que formó parte de la Sección Oficial del Zinemaldi- «Seis días en primavera» o la aportación de indie americano de «Si me voy, ¿me echarán de menos?» y de «Mad bills to pay (Or Destiny, dile que no soy malo)». También quiero destacar «Así llegó la noche», que tuvo un estreno en cines previo muy limitado y resulta bastante embriagadora. Como véis, la colección de películas dignas de mención este año es muy elevado, lo que determina el gran nivel de una edición magnífica.
MI PERSONAL TOP 10 – ATLÁNTIDA FILM FEST ONLINE 2026

10. TRULY NAKED – MURIEL D´ASENBOURG – PAÍSES BAJOS
Debut en el largometraje de la directora holandesa Muriel D´Asenbourg, «Truly naked» apunta maneras. Es una cinta de temática atrevida, que se adentra en la vida de un adolescente que hace de cámara para su padre, un actor porno casero, y desliza una crítica hacia la mirada heteropatriarcal de ese mundo, el modo en que es la peor educación sexual posible para un adolescente y la facilidad con la que en ese ámbito algunas actitudes rozan el abuso. Lo curioso del relato es que no hace sangre con sus personajes, incluso cuando sus actos pueden resultar más repugnantes -como en la escena en la que interviene un pulpo- y siempre les concede cierta oportunidad.
Sin embargo, lo mejor de la película y donde realmente encuentra su vuelo es en el descubrimiento del amor a modo de coming of age por parte de su confundido protagonista -en una estupenda interpretación- y en la inusitada ternura con la que está contado.

09. DEPARTURES – NEIL ELY & LLOYD EYRE-MORGAN – REINO UNIDO
Esta película es lo que muchas personas -completamente ajenas al BDSM- pensaban que estaban viendo cuando vieron «Pillion». Aún así, muchos tampoco la han entendido. Que «Departures» muestre la cruda infancia del hombre que, llegado a adulto, lleva una doble vida, oculta (y aleja) su relación homosexual mientras engaña tanto a su esposa como a su no-novio-pero-sí nunca le justifica. Explica que los traumas del pasado configuran en parte lo que somos como adultos, pero no nos disculpa y la película no lo hace. Es un hombre torturado y con un conflicto interno difícil de gestionar, pero también es una persona que hace daño deliberadamente a otras. Leo con estupefacción y horror a algunas personas escribir que «se puede entender y aceptar cómo actúan todos los personajes» y no es verdad. El protagonista tampoco es alguien «dependiente emocional»: está enamorado y lo están engañando/usando. Podría haber huído ante la primera señal de alarma pero si ese tipo de relaciones prosperan es porque no resulta tan fácil hacerlo (y porque su pasado también le configura a él y le convierte en alguien vulnerable, susceptible de convertirse en víctima de un perverso narcisista).
«Departures» es una película pequeña, bien interpretada y bastante creativa en su aspecto visual, que sabe definir cómo nuestro pasado nos determina en cierto modo, pero también va bien encaminada a la hora de explicar cómo el daño que se recibe en una relación como ésta te puede romper y cambiar en tus futuras relaciones. El problema es que su final intenta encontrar un happyending en medio de la oscuridad que no se corresponde con esto último y que, de alguna manera, fractura parte de la vértebra de la propia cinta.

08. ROSE OF NEVADA – MARK JENKIN – REINO UNIDO
Presentada en la sección Orizzonti en el Festival de Venecia de 2025, esta película británica retrata un desolado pueblo pesquero que no ha sido capaz de recuperarse de la tragedia de la desaparición de uno de sus barcos y su tripulación treinta años atrás. De repente, el barco aparece vacío pero intacto y un aura de misterio se apodera del lugar.
La cinta sabe cómo utilizar el desconcierto a su favor y generar interés y curiosidad a lo largo de su metraje, además de contar con un aspecto formal exquisito. En contra, su narración puede ser confusa en algunos momentos y su final no termina de resultarme satisfactorio. MacKay y Callum están muy bien, aunque el primero abusa un poco de cierto gesto circunspecto durante todo el filme.

07. UN SECUESTRO FAMILIAR – GÁBOR HOLTAI – HUNGRÍA
Ópera prima del director húngaro Gábor Holtai, «Un secuestro familiar» tuvo su estreno en España en el pasado festival de Sitges, donde causó sensación. La película tiene ciertos ecos del mejor Lanthimos (el de sus inicios) y más concretamente, posee varios elementos perfectamente reconocibles de «Canino» y «Alps». Es una obra macabra, oscura, perversa y profundamente divertida que puede dar lugar a más de un debate de tintes filosóficos.
Su único «pero» radica en que tarda demasiado en mostrar todas sus cartas y, una vez hecho, acelera su giro resolutorio de tal modo que resulta incoherente con lo que hemos conocido de los personajes. No por ello deja de ser enormemente disfrutable, pero es cierto que habría ganado verosimilitud -dentro del marco establecido por el propio filme- con más partes del metraje dedicados a justificar determinados cambios de actitud.

06. WILD FOXES – VALERY CARNOY – FRANCIA
Al igual que sucede con la española «Corredora», el debut de Valery Carnoy retrata la presión social y la dureza mental que conlleva el deporte de alto rendimiento para personas tan jóvenes. «Wild Foxes» destaca por su habilidad narrativa, capaz de ser sutil y dejar ciertos temas espinosos en el aire pero también de lograr que el espectador los integre y tome en cuenta a la hora de dibujar las circunstancias y personalidad de los personajes. Nos encontramos ante un guion muy bien armado que escapa de lo explícito pero no se guarda información relevante para la construcción de personajes.
Además, la cinta da una vuelta de tuerca más al asunto de la salud mental en el entorno del deporte de élite al adentrarse en uno de los ambientes más heteropatriarcales posibles, como es el boxeo, y dejar patente la invisibilidad e infravaloración -incluso el desprecio- que se produce en un entorno así cuando los problemas de salud son psicológicos y no meramente físicos.

05. LA APUESTA DE BUFFALO BILL – ALESSIO RIGO DE RIGHI & MATTEO ZOPPIS – ITALIA
Grata sorpresa con «La apuesta de Buffalo Bill», estrenada en Cannes y presentada en España en festivales como Seminci y FICX antes de su llegada al Atlántida Film Fest Online. Rodada con gran estilo y belleza, mezcla con osadía géneros tan dispares como el western, las películas de aventuras, el romance, el fantástico e incluso el musical formando un filme de lo más curioso.
La hipnótica interpretación de su arrebatadora protagonista, Nadia Tereszkiewicz, es digna de mención, así como un elenco en el que también se encuentran Alessandro Borghi, John C. Reilly o Peter Lanzani. El hecho de que la ambientación nos remita directamente al western también es revolucionario, dada la mirada femenina que arroja su personaje principal: de alguna forma rompe con los estándares de un género tan sacralizadamente masculino. Se trata de una película, además, profundamente bestia y al que no le faltan ciertas dosis de humor negro que la hacen todavía más recomendable.

04. BLUE FILM – ELLIOT TUTTLE – USA
Antes que nada, es importante recordar que exhibir algo e incluso explicarlo, no implica justificarlo. Esta ópera prima estadounidense de escaso presupuesto pone toda la carne en el asador con su atrevido guion, que puede recordar en algunos puntos al de «La luz», y que retrata el encuentro entre un ex profesor pederasta que fue a la cárcel tras un intento de agresión sexual a un menor, con otro de sus antiguos alumnos, del que siempre se sintió enamorado, y que actualmente se dedica a vender contenido sexual relacionado con la dominación en redes sociales.
Las conversaciones (y acercamientos físicos) entre ambos son perturbadores, pero no cae en el error de disculpar al pederasta -interpretado notablemente por Reed Birney- de sus actos (aunque deja abierta la posibilidad de que el origen de estos sea inducido por los abusos infantiles que también sufrió y que relata) pero sí que muestra a ambos personajes como hombres gays rotos, frágiles y destrozados por su solitaria vida y sus circunstancias. La interpretación de Kieron Moore es magnética y desoladora.

03. LA RISA Y LA NAVAJA – PEDRO PINHO – PORTUGAL
«La risa y la navaja» fue una de las obras más celebradas de la sección «Un certain regard» en Cannes 2025, presentada posteriormente en «Punto de Encuentro» en la Seminci y con un lamentablemente paupérrimo estreno posterior en cartelera -ni siquiera pudo verse en Madrid- por lo que su repesca por parte de Filmin para formar parte del Atlántida Film Fest Online se agradece enormemente.
La trama nos pone en la piel de un joven y apuesto ingeniero portugués que acude a Guinea-Bisáu para decidir si es viable ecológicamente la construcción de una carretera que una el desierto y la selva. Allí las cosas (y las personas) no serán como él pensaba y aparte de sumergirse en un universo erótico/queer muy sugerente, y de convertirse en el punchball de una sociedad que -con motivo- guarda cierto rencor a Europa en general y a Portugal en especial, meditará y cambiará su modo de pensar (europeo) al encontrarse de bruces con una realidad tan ajena a la suya.
La película es arriesgada por su duración, su aspecto formal y también su narración, abre infinidad de dilemas morales (para empezar: que la propia moral es también una cuestión de privilegio) y deja patente la hipocresía, paternalismo y también la fetichización con la que Europa mira a África incluso cuando hay buenas intenciones detrás. Una obra extrema, enorme y profundamente interesante.

02. MADE IN EU – STEPHAN KOMANDAREV – BULGARIA
Estrenada en el FICX, en un centro comercial -como reseñó con cierta jocosidad su propio director, que advirtió que en realidad no podía haber mejor escenario posible para esta película- la nueva película de Komandarev -de quien es imprescindible también la impactante «Las lecciones de Blaga»- mantiene la capacidad del director para provocar una tensión latente y creciente que se traduce en mantener al espectador colapsado al borde del asiento y saber mantener su interés durante todo el metraje.
«Made in EU» nos traslada al inicio de la pandemia de Covid-19 para denunciar la explotación laboral en un momento histórico tan singular y lo hace, además, con cierto aroma de thriller al convertir a su protagonista en una suerte de versión femenina de Mads Mikkelsen en «La caza», al ser juzgada por los habitantes del pueblo y sus propias compañeras y jefes en el trabajo como la potencial paciente cero de un brote que trae la muerte y desdicha a la población. El tratamiento acerca de lo que supuso la irrupción de la enfermedad está tratado con un realismo y un respeto, lamentablemente, muy pocas veces visto cuando se retrata en el cine.

01. DRÁCULA DE RADU JUDE – RADU JUDE – RUMANÍA
Soy consciente de lo controvertida que es esta decisión -como también lo es la película- y de la gran cantidad de gente que ha odiado este filme por encima de sus posibilidades, pero en un ranking uno se debe a sí mismo y no a las opiniones ajenas, por lo que no me queda otra que rendirme ante el genio alocado de Radu Jude en esta marcianada desmesurada -en cualquier sentido- que me conquistó en su paso por el FICX tras su estreno en Locarno y que ahora ha formado parte de la selección del Atlántida Film Online.
«Drácula de Radu Jude» es un dechado de creatividad inagotable. Casi tres horas repletas de ideas visuales y narrativas loquísimas sin ningún tipo de límite: es una obra bizarra, blasfema, obscena, muy cerda… y maravillosa. Sería más ligera con un algo de tijera en su desbordante metraje pero a una película tan peculiar y excesiva no se le debe pedir, precisamente, mesura. Sin duda, es la película más radical del festival -también lo fue en el FICX- y eso es mucho decir cuando la sección oficial arroja cintas como «Yes!» que tampoco se quedan mancas en ese sentido.
